viernes, 29 de noviembre de 2013

"LA BESTIA DEL CANTÁBRICO" (relato corto.-2013)



PRIMER PREMIO DEL I CONCURSO INTERNACIONAL "DOYRENSMIC" DE RELATOS FANTÁSTICOS 2013


                                       "LA BESTIA DEL CANTÁBRICO"


A quien pudiera interesar, sirvan las siguientes líneas escritas por Alfonso de Sanz y Barillas, marino de la goleta «Nuestra Señora de los Milagros» que bajo bandera española dedicó su expedición por el Mar Cantábrico a la persecución, localización y captura de la Bestia que asoló las costas de España en el año de Nuestro Señor de mil ochocientos siete.
Habiendo partido el cuatro de junio de dicho año desde el puerto de La Coruña, nuestra expedición compuesta por veintitrés marineros (entre los que se encontraba un servidor) y dirigidos por el Capitán Gonzalo de Beltrán y el Contramaestre Lucio de Coslada, nos dispusimos  a transportar al Profesor Bayona, reconocido experto en bestias marinas del nuestro y otros continentes, en un viaje que habría de durar varios meses y durante el cual recorreríamos de oeste a este y de este a oeste toda la costa norte española desde Galicia hasta Irún y las aguas del Golfo de Vizcaya.
El hundimiento, meses antes,  del mercante «Ciudad de Vigo» frente al Cabo de Peñas, trajo a las playas de Gijón treinta y cinco cadáveres desmembrados y con la carne lacerada de cabeza a pies, un accidente que suponía el número tres desde que empezara el año, si bien este último incidente en concreto era el de mayor número de pérdidas humanas.
Fue así como su majestad Carlos IV de España tomó personalmente cartas en el asunto, ofreciendo una recompensa a quienes pudiesen capturar al animal o criatura responsable de todo aquello. Y doy fe que fueron muchos los desgraciados que se hicieron a la mar con barcazas de todo tipo…y fueron también muchos los que jamás volvieron. Cansado de fracasos, el Rey ordenó al insigne Profesor Bayona dirigir la expedición que resumo en la presente carta.
Durante los primeros días de navegación, fueron avistadas diferentes especies ya conocidas y anodinas para la investigación del Profesor Bayona, como cachalotes, jaquetones y otros grandes peces habituales en la pesca de esta zona que no suponían ningún avance en nuestra empresa y que largo tiempo llenaron de hastío la cubierta del navío en la que todos los marineros, jóvenes, emprendedores y ávidos de aventuras, esperábamos ansiosos el avistamiento de aquella Bestia que veteranos pescadores habían descrito como «criatura salida de las mismas puertas del Averno».
Al amanecer del día dieciséis de junio, tras haber fondeado frente a Santander y hacer tareas comunes de aprovisionamiento de víveres y reparaciones de las jarcias y velamen de nuestra goleta, la expedición partió en dirección noreste hacia la longitud de tres grados en el meridiano de Greenwich, buscando aguas abiertas y con profundidad.
Y he aquí que encontramos una mar calmada, sin oleaje que amenazara las maniobras de navegación, y con un cielo limpio y despejado como un servidor no recuerda en años de pesca por la zona. Estando el sol situado sobre la vertical del cielo, sobrepasado por poco el mediodía, nuestro vigía detecta movimiento de aguas a menos de media milla a estribor. Al poco, la goleta experimenta una sacudida que hace balancearse el casco como si se tratara de una cáscara de nuez y provocando múltiples caídas en cubierta. A la sorpresa inicial, la marinería respondió con comprobada solvencia, asegurando los cordajes y distribuyendo el trabajo con rapidez, bajo las órdenes de un Capitán Beltrán que en todo momento se mostró sereno y decidido. Me asomé por la borda de estribor, comprobando que existían desperfectos en el casco, si bien éstos no suponían un peligro para la flotabilidad del barco…eso sí, fuese lo que fuese aquello que impactó contra la goleta, debía tener unas dimensiones colosales y una fuerza titánica.
Aguardamos en mitad del silencio durante largo tiempo, hasta que el vigía, a voz en grito volvió a llamar la atención de la tripulación, esta vez por babor.
«Dios bendito, qué es eso…», oí musitar al Capitán al oído del Profesor Bayona. Cuando me dirigí a babor, sentí que la sangre se me helaba bajo la piel.
A lo lejos, avanzando a gran velocidad y en dirección a la goleta, sobre la superficie del mar se recortaba la negruzca silueta de un lomo de grandes dimensiones. No, no se trataba de una ballena…todos habíamos sido enrolados en balleneros hacía tiempo y aquello no tenía aspecto de ser nada que hubiésemos visto antes…la piel de aquella criatura parecía agrietada, escamosa, y justo encima del lomo se apreciaba una especie de cresta parecida a la de algún reptil. La velocidad del animal era muy superior al de cualquier pez que hubiese visto antes y su intención no daba lugar a dudas: pretendía impactar contra el barco de nuevo.
El caos se apoderó de la tripulación, y todo el orden y disciplina que hasta entonces habíamos mostrado se hizo añicos…algún marinero, víctima de la histeria, se lanzó de cabeza al agua y comenzó a nadar Dios sabe hacia dónde…
Yo entrelacé mi brazo derecho a un cabo del palo mayor, y me abracé al mismo esperando el impacto. Cuando éste se produjo, parecía que el mismo Neptuno había partido en dos el navío. Sentí zozobrar la nave y volcar casi al completo, cayendo la mayoría de los marineros al agua. En cuestión de segundos la goleta se iba a pique, hundiendo sus tablones en las frías aguas del Cantábrico, mientras los marineros nadaban alejándose del pecio y buscando con la mirada, completamente aterrorizados, la oscura presencia de aquella especie de serpiente marina gigante que había hundido nuestro navío con la facilidad que un crío hunde una piedra en las olas.
Sobreviví flotando sobre unas tablas, viendo como poco a poco cada uno de mis compañeros de viaje era sumergido entre alaridos para desaparecer en las profundidades del mar. Fui el único que puede contarlo, y no puedo dar explicación de por qué aquella Bestia me dejó con vida, aunque intuyo que quizás necesitaba alguien que diera testimonio y advirtiera a la humanidad de que el Cantábrico tiene dueño…y no permitirá jamás que el hombre se apropie de él.

Ficha técnica:
      Concurso: I Concurso Internacional "DoyrensMic" de Relatos Fantásticos.
      Organizador: Club Doyrens
      Lugar: Web Club Doyrens.

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